El Reiki potencia la capacidad autosanadora del organismo equilibrando y restaurando sus niveles energéticos.

  • Aumenta las defensas
  • Elimina toxinas
  • Fortalece el sistema inmunológico
  • Incrementa la conciencia intuitiva
  • Favorece la creatividad
  • Aumenta la capacidad de concentración
  • Armoniza el cuerpo físico, la mente, las emociones y el espíritu
  • Favorece la toma de conciencia de nuestras propias capacidades

La energía de Reiki soluciona los problemas físicos pero también llega hasta el origen de los mismos liberando el bloqueo mental o emocional que los provoca. A través del Reiki podemos cambiar las pautas de comportamiento y evitar la reaparición de la enfermedad a través de un ejercicio gratificante de autoconocimiento que nos hace más sanos y más libres. Es un camino iniciático de meditación, sanación y amor incondicional hacia nosotros mismos y los demás.

REIKI EN ANCIANOS

Los ancianos reciben el Reiki como una terapia que va a ayudarles en sus molestias físicas. Y realmente es así, la mejoría en dolores, malestares, insomnios se hace patente inmediatamente. Pero además el Reiki va disolviendo poco a poco los bloqueos que puedan existir a niveles más profundos del organismo, teniendo como resultado una mejor calidad de vida. El dolor se mitiga y  se van equilibrando paulatinamente los desajustes emocionales y mentales.

Tratamiento de Reiki en ancianos con demencia

Un anciano que padece cualquier tipo de  demencia suele ser un anciano desorientado e indefenso en cuanto a lo que le rodea y muy  perceptivo y sensible emocionalmente. Pues bien, son precisamente estos síntomas los que hacen aestos pacientes especialmente receptivos al Reiki. El Reiki alivia el dolor físico, pero también libera tensiones mentales y emocionales proporcionando serenidad y aceptación. Con esta terapia se alcanza un estado de relajación, armonía y plenitud que sustituye a los temores y desorientación propios de estas enfermedades. A lo largo del tratamiento, familiares y médico perciben la mejoría del anciano. La enfermedad no desaparece, pero el estado general del paciente mejora.

En el caso de los enfermos de Alzheimer,  el terapeuta incide especialmente en la cabeza (frente, cerebelo y sienes) y en el estómago, vientre, rodillas y plantas de los pies.

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