“El mayor azote de la vida moderna es tener que dar importancia a cosas que, en realidad, no la tienen. La vida merece ser vivida con todo entusiasmo y alegría. Es el don más precioso que poseemos. La vida se nos da y la merecemos dándola. Se va la juventud año tras año; los días de primavera son fugaces y las frágiles flores mueren pronto. El sabio nos advierte que la vida es tan sólo una gota de rocío en una hoja de loto.” Rabindranath Tagore

Tagore nos recuerda la fugacidad de la vida y nos invita a poner nuestra energía en lo verdaderamente gratificante, el entusiasmo y la alegría. No nos distraigamos con aquello que nos aleja del amor incondicional, de la generosidad de dar la vida. Sólo así, nuestros ojos y nuestra alma descubrirán los aspectos más enriquecedores de la experiencia del Ser.

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