Hoy como siempre podemos elegir. Optar por palabras tóxicas, contaminantes, que desequilibran nuestra alma y el orden del Universo, creciendo y creciendo con el uso. O emplear palabras sanadoras, regeneradoras del entorno, balsámicas.

Utilicemos en exceso, ternura, equilibrio, atención, amor, cercanía, comprensión, honestidad, bondad, generosidad, paciencia, paz, armonía, alegría, escucha, silencio, empatía, y poco a poco cambiaremos el mundo. Sintiéndolas en nuestro corazón. Regenerando nuestras células. Desde dentro hacia fuera. Contagiando el entorno. Curando.

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